No hace mucho, en el post «La derecha es culpable», probé, con argumentos de una solidez incontestable -comprobarán ustedes qué grande es mi enorme modestia- que Sánchez gobierna en España porque la derecha ha sido tan tonta de presentarse separada a las elecciones generales. Pueden comprobarlo en el referido post que pueden leer haciendo clic aquí.
Ocurre, sin embargo, que el error cometido en su día va a repetirse ahora otra vez porque se presentaron separados y ahora van a volver a presentarse separados.
Esta genial táctica política, propia de gente inmadura y poco propicia al consenso, es la que vienen llevando a cabo en las comunidades autónomas.

Puede comprobarse que, en Extremadura, se han presentado por separado y han obtenido un resultado electoral que perjudica a todo el mundo. En vez de haberse puesto de acuerdo antes de presentarse a las elecciones, se ponen de acuerdo después de celebradas las elecciones para que, con muchos menos diputados y con grandes dificultades, lleguen a un acuerdo que ya veremos si es sostenible.
En Aragón están igual, y en Castilla y León están peleándose todavía. En todos estos sitios se han presentado por separado, se pegan después de las elecciones y lo único que consiguen es llegar a acuerdos difíciles de sostener, hechos después de haber perdido muchísimos diputados por el camino debido a la aplicación de la Ley d’Hont.
En la política nacional es exactamente lo mismo: viene Corina Machado a hacer una visita y tienen que hacerla por separado porque los niños no son capaces de ir juntitos al colegio.

La cuestión daría igual y no pasaría de ser un problema de amor propio si no fuera por el hecho de que el precio a pagar es enorme, porque se generan dos problemas:
1. Uno, el más grave, que se dejan multitud de diputados por el camino y el resultado electoral puede no reflejar la verdadera mayoría de la derecha en España. Sobre todo puede provocar que el PSOE vuelva al gobierno. No hay gobierno posible del Partido Socialista si el Partido Popular y Vox se presentan juntos, porque ni cometiendo el más grave fraude electoral iban a engañar a la gente.
2. El segundo efecto que se produce es que generan gobiernos altamente inestables. Lo que acaba pasando es que los gallitos se pelean en el corral y las políticas necesarias para sacar adelante España se quedan en un cajón.
La derecha es culpable de su propio daño. El electorado español no se merece políticos tan mediocres que sean incapaces de llegar a un acuerdo antes de las elecciones y que solo sean capaces de pelearse después para ver quién es el que tiene el miembro más importante entre su partido, si Feijóo o Abascal.
Los electores españoles exigimos a los políticos españoles que se esfuercen por que el resultado electoral refleje la verdadera mayoría que existe en España. Les exigimos que dejen de pelearse entre ellos por tonterías y les exigimos que su amor propio se lo metan en un cajón para que el próximo gobierno español sea el gobierno de la derecha con toda seguridad, sin que exista riesgo alguno de que otra vez les vuelvan a faltar cuatro diputados y nos quedemos a dos velas durante otros cuatro años aguantando socialistas.
