Conviene recordar que los grandes males a España le han venido todos por el Tribunal Constitucional.
El Tribunal Constitucional se ha convertido en un tribunal para hacer una Constitución nueva, no para aplicar la Constitución firmada.
Asume poderes que no tiene y el poder que asume no es pequeño: es el poder constituyente.
Debo advertir que esto se hace sin legitimidad democrática, es decir, el Pueblo no ha elegido a los magistrados del Tribunal Constitucional.
No tienen derecho a inventarse la Constitución cada poco. En España tenemos en el Congreso a EH Bildu por decisión del Tribunal Constitucional. El Tribunal Supremo, aplicando la Ley Orgánica de Partidos Políticos, anuló en 2011 la candidatura de Bildu. E impidió la inscripción de Sortu en el registro de Partidos. En ambos casos por ser sucesores de Batasuna y estar vinculados a la organización terrorista ETA. En 2012 el TC le arregló el problema a Zapatero.
Hoy la amnistía ha sido posible sólo gracias al Tribunal Constitucional, que le está arreglando el problema a Sánchez (Sentencias de 26 de junio y 8 de octubre de 2025).
No sólo en general , sino también en particular (malversación) con la sentencia de ayer (6.10.2026).
Como vengo diciendo desde hace mucho tiempo, España necesita una modificación constitucional, y, para el caso del título IX, es decir, para la regulación del Tribunal Constitucional, es muy fácil de hacer y de aprobar. Hay que hacerla con urgencia.
La Constitución no es del PSOE y éste no puede cambiarla a través del Tribunal Constitucional como le parezca. La Constitución es de todos y hay un régimen específico para su modificación. No consiste en que el Tribunal Constitucional se la invente, consiste en que hay que votar.
